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Bienvenidos Año 2, No. 9

Vínculo Internacional

El Mercado Europeo su Construcción y su Situación Actual:Una mezcla de proteccionismo y Oportunidades

El mercado europeo es el proceso más desarrollado de la construcción de la Unión Europea. Pero su edificación ha sido larga y se encuentra en una situación paradoxal: entre proteccionismo y oportunidades. Para describir la situación actual del mercado único se debe empezar por una explicación de la contracción económica europea y las crisis que ha tocado el mundo entero durante los últimos años.

La Unión Europea (UE) y su mercado único (elemento central de la Unión Europea) ha cambiando mucho desde su creación en 1957, y con la crisis del año pasado, su situación ha sido bastante crítica, que algunos economistas piensan que la supervivencia y la suerte del mercado único se juega en este momento y durante el transcurso del año, es el caso del padre del monetarismo, Milton Friedman, quien dice que la “zona euro no podrá resistir a su primera recesión”. Se espera que sólo sea una mala apreciación de la realidad económica, de lo contrario sería catastrófico para la UE. Pero en este contexto nefasto (la crisis, las reformas no realizadas en materia económica y los problemas de confianza en los mercados mundiales) encontramos que hay oportunidades para invertir en este mercado importante, y que la salvación del mercado único europeo podría venir fuera de la UE.

De la CEE (Cooperación Económica Europea) a la UE (Unión Europea)

El mercado único europeo nace con los primeros acuerdos después la segunda guerra mundial en el sector del carbón y el acero. Los acuerdos dieron paso a una primera experiencia, con la cual se crea un tratado fundador denominado Tratado de Roma del 25 de marzo 1957. Esta unión de ideas y conceptos económicos se explica por el cambio geopolítico de Europa después las dos guerras mundiales, así como el inicio de la bipolarización del mundo. Europa de oeste había perdido su superioridad y su influencia después de varios años de conflictos, guerras y tormentos internos. Esta cooperación entre distintos países es muy extraña, ya que los mismos países están en proceso de perder sus colonias, es decir, mientras que algunos países colonizados recuperan su independencia, los países que fundan la UE se unen para perder un poco de la suya. Pero, esta creación no se habría realizado sin la intervención de personalidades políticas como Adenauer y Schuman, que habían anticipado los cambios de fuerzas políticas en el mundo y, los países de Europa solos, no podrían existir en la competencia internacional.

Al firmarse el Tratado de Roma, la CEE se crea y su evolución será rápida, ya que número de países va a pasar de manera vertiginosa de 6 a 9, de 9 a10, de 10 a 12, y así sucesivamente hasta llegar a 27. Y ha cada cambio, un nuevo Tratado se establece (para adaptar las instituciones y la política a los nuevos cambios). El Tratado más importante después del tratado fundador es el de Maastricht de 1992, que substituye la CEE por la Unión Europea, y que permite establecer la moneda euro y el Banco Central Europeo. El cambio entre “cooperación” y “unión” entre los países miembros es drástico, y tiene por consecuencia la modificación profunda de la política europea en los años 90. Por eso, el origen de la UE como la conocemos hoy es reciente y, que después de algunos años de luna de miel, los primeros problemas están apareciendo.

La Unión Europea y los bloqueos nacionales

El proceso de unión que debía ser un ejemplo de cooperación y voluntad entre los países miembros para resistir los embates del mundo exterior de la UE y dar una solución a los conflictos, conoció sus primeros tropiezos en 2005, ya que era un año decisivo para el futuro de la UE. Fue el momento del voto de los países miembros para aprobar o desaprobar el nuevo tratado que instituía la Constitución Europea. Esta Constitución debía modernizar el funcionamiento de las instituciones y adaptarlas a los cambios efectuados desde 1957. Además, debía permitir reagrupar todos los tratados previamente creados. Pero como el voto era por una mayoría de países en referéndum (es decir, dejar la elección de los ciudadanos), 2 países lo rechazaron: Francia y los Países Bajos. Este rechazo impide todo cambio durante los 2 años subsecuentes. Para superar esto, un nuevo tratado fue realizado, el Tratado de Lisboa. Este tratado no reformaba la UE como lo habría hecho la Constitución (por ejemplo, no substituye los otros tratados) pero se realizan los cambios esenciales para tener una buena gestión de la UE. El sistema de voto también cambia, muchos países preferían pasar por los Parlamentos nacionales, salvo uno, Irlanda que tenía que hacerlo por referéndum, porque se encuentra así establecido en su Constitución. Sin embargo, en 2008, los irlandeses rechazaron el Tratado de Lisboa. Por lo tanto, la Unión Europea está bloqueada desde 2005, y no se ha podido adaptar y tener una política común en este contexto difícil.

Frente de este doble rechazo, no hay que ocultar la verdad: Europa no hace soñar, y lo peor, impone poco a poco el miedo y la desconfianza a los ciudadanos que la integran. Entre las causas de este cambio de visión Europea, se encuentra la entrada demasiado precipitada de 10 países del oriente de Europa en 2004 y 2 más en 2007, aunado al miedo de un estancamiento económico generado por la crisis mundial y una política de comunicación desastrosa realizada por los actores europeos: Comisión Europea, Parlamentos, políticos de cada país miembro (ejemplo: el presidente actual del Consejo de la UE, Václav Klaus y presidente de la república Checa, es un euro escéptico convencido y poco interesado por la cuestiones europeas). En resume, Europa no esta preparada para afrontar la primera gran crisis de su historia. La construcción esta en peligro, el rechazo ha creado una desconfianza entre los países, porque los esfuerzo para escribir un nuevo Tratado Constitucional, fueron destruidos en solo un voto exclusivamente por un país. Encontrar un nuevo consenso para el Tratado de Lisboa ha necesitado casi 2 años, y será aun más largo en caso de considerar un nuevo Tratado. La esperanza de un futuro mejor, que era el símbolo de esta Unión se apaga lentamente.

La crisis interna se acelera

Los procesos de construcción y los rechazos a los cambios efectuados al interior de la UE por los ciudadanos no han sido los únicos factores que han llevado a Europa por un camino peligroso. Las otras causas existen desde años atrás, pero todas están amplificadas por la crisis financiera del otoño 2008, que se ha transformado en crisis económica y social. Las barreras que se han impuesto son tres:

La primera, la barrera cultural. El conflicto que empezó hace poco es una escisión de la Unión en dos bloques. La adhesión al mismo tiempo y acelerada por razones políticas de 12 países del este ha separado a Europa en un conjunto de 15 países del oeste que tienen casi los mismos intereses y otro bloque de 12 países del este, los cuales también tienen intereses propios. Antes de la crisis que conocemos hoy, el proceso de integración a la UE fue muy corto para esos países, por lo que existe una desconfianza y una separación cultural. Un ejemplo de la discordancia entre los 2 bloques es el proteccionismo, puesto que los países de Europa del oeste tratan establecer reglas comerciales para proteger sus economías frente de los países fuera de la UE, pero también hacia los países del bloque del oriente, puesto que éstos últimos quieren desarrollar la libre circulación de mercancías y atraer la inversión económica.
La segunda, la barrera financiera; porque la mayoría de los países del oeste tienen la moneda euro, mientras que la mayoría de los países del este no la tiene. Esta división entre los países no permite una cohesión entre los actores y tener una política común para proteger con eficacia los 27 países que la integran. Lo que puede pasar es que una acción hecha por el Banco Europeo puede ser benéfica para los países que tienen la moneda euro, pero bastante negativa para los que no la tienen.

Y por último, la barrera política; ya que es otro aspecto de la debilidad europea es los conflictos políticos internos. Los conflictos se manifiestan de distintas manera, pero los más visibles son la existencia de reuniones previas entre algunos países miembros antes de las Cumbres Europeas. Por ejemplo, el 1° de marzo de 2009 hubo una cumbre para abordar los problemas de proteccionismo, pero antes de esta cumbre, 9 países del este se han reunido para ponerse de acuerdo en un discurso en común, y poder negociar frente a los países del oeste. Se puede entender este tipo de reuniones, porque los países del este no tienen la misma influencia en la Unión Europea, y que son reveladoras de los problemas internos y de las grandes divergencias entre los países que forman la actual UE.

La crisis por los antiguos PECO

El mercado común ha abierto sus fronteras a los países que se llamaban PECO: Países de Europa Central y Oriental en 2004 y 2007. La crisis ha debilitado las economías de estos países de manera importante respecto a la de los países que han integrado la UE desde hace tiempo atrás. En efecto, han abierto sus economías para respetar los criterios de entrada al mercado de la UE, generando una transición peligrosa para la economía interna, puesto que gran parte de las inversiones para desarrollar dichos países, se encuentran financiadas por préstamos. Con la llegada de la crisis, la UE no estaba preparada, y ahora no puede protegerlos y ayudarlos a superar este momento delicado. Los países del oriente no viven igual la crisis que los del occidente, algunos países se encuentran más endeudados que otros y son estos países que tienen más dificultades. Pero una crisis del bloque oriente podría precipitar a toda la UE en un espiral negativo, que sería arduo o imposible de borrar. Aunque la situación no es la misma en todos los Estados miembros del este de la UE, existe en casi todos los mismos aspectos negativos: caída de las exportaciones, devaluación de su moneda, salida de capitales, regreso de los emigrados a sus países de origen, aumento de la deuda de la balanza comercial, etc. Los préstamos contratados en euro no los pueden rembolsar con su propia moneda que se deprecia cada día. El riesgo de que los países del este se vayan a una cesación de pago, es que los bancos de la Europa del oeste no podrían recuperar su dinero, lo que ampliara aun más la crisis financiera. Esas cesaciones de pago combinadas a una política de proteccionismo nacional de cada uno de los países, lograría destruir totalmente el éxito mejor logrado de Europa: el mercado único.

Proteccionismo y factores favorables

La situación de Europa y el actual contexto mundial da una imagen obscura del futuro. Pero, durante toda la crisis hay oportunidades, oportunidades que vienen de situaciones no aprovechadas por otros, consecuencia de la situación difícil para algunas empresas, pero también por miedo, algunos prefieren no tomar riesgos en estos momentos. Las oportunidades pueden venir también de factores favorables macroeconómicos. Aprovechar la crisis no es aprovecharse de los países en dificultades para empeorar aun más su situación, por el contrario, sería resolver la situación crítica donde la razón principal es la falta de confianza entre los actores económicos. Hay oportunidades para entrar en la fortaleza europea, que esta ahora menos protegida que nunca. Sin embargo, menos protegida no quiere decir fácil, porque algunos factores bloquean la libre circulación.

No se puede negar la emergencia de una forma avanzada de proteccionismo, sobre todo en Europa del oeste. Pero esta forma de proteccionismo moderno ha siempre existido, pero poco tolerado en la UE. Este proteccionismo se sitúa sólo en algunos sectores que son clave en la economía. Un ejemplo de la protección comercial que ha hecho mucho ruido en Europa, ha sido la cumbre del 1° de marzo pasado de la Unión europea: el 9 de febrero, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha propuesto un préstamo de seis mil millones de euros con una tasa preferencial de 6% en 5 años a dos de los fabricas más importantes de constructores de automóviles. Esta medida ha provocado muchos comentarios. Desde un punto de vista francés, se considera importante salvar este sector clave, pero los países de Europa han reaccionado diciendo que no es buena la medida del Presidente, porque no se respeta libre competencia. El problema para la UE, es dejar que cada Estado miembro realice lo mismo en otros sectores de su interés, lo que acabaría con el mercado europeo. Por lo que este tipo de disposiciones, no es un proteccionismo duro y puro del capitalismo, pero tampoco es un símbolo del libre comercio, y muestra bien lo que pasa en Unión Europea: los intereses nacionales ante los intereses comunes.

Esas acciones son un peligro por la cohesión de la Unión Europea pero también para las inversiones económicas. Dicho pensamiento se acompaña de xenofobia y de rechazo de todo lo que viene del extranjero. Afortunadamente, esos movimientos son minoritarios, pero mientras más dure la crisis peor evolucionará la situación.

La construcción Europea está bloqueada y los políticos no logran organizar una política común para proteger las distintas áreas económicas de la UE. Esta situación ha hecho bastante daño a algunos sectores de la economía europea como el textil. Este sector ha prácticamente desaparecido después del acceso al mercado europeo de los productos chinos. Europa ha claramente retenido las lecciones y quiere proteger de manera eficaz toda su economía y sus distintos sectores. El ejemplo y símbolo de una protección efectiva, es la política de la PAC “la Política Agrícola Común”. Esta política ha permitido proteger este sector de manera correcta para que se modernice y se adapte a la competencia mundial. El futuro de la Unión es crear una especie de PAC para todos los sectores económicos, creando una especie de barrera interna, y así defender sus intereses conjuntamente ante el mercado internacional.

Existe un factor positivo para los países terceros a la UE: el valor del euro, que es fuerte y favorece las importaciones. Eso no es bueno para el balance comercial de los países europeos pero permite a muchos países fuera del mercado europeo existir en Europa. Esta situación no durara, ya que el euro ha bajado bastante desde el verano 2008. El momento de aprovechar la diferencia de cambio de moneda para ingresar en este mercado.
Otro factor es, que la mayoría de los gobiernos intentan relanzar su economía por medio de inversiones. Por ejemplo en Francia, el Primer Ministro, François Fillon, ha lanzado 1000 proyectos a desarrollar en Francia para beneficiar la actividad económica interna. Esos tipos de proyectos son favorables para las empresas que desean invertir y generar empleos.

El último factor, es que las economías de la Unión Europea hacen esfuerzos para atraer inversiones fuera de Europa y aumentar la actividad del país. Por el momento, no existe la ayuda intra-europea, por el contrario, se espera capital extranjero. La unión se derrumba y no es auto-suficiente para salir sola de la crisis. Las relaciones económicas entre países europeos y no europeos deben conocer un segundo nacimiento. Los proyectos de inversión fomentados en Europa, hacen de ella un destino interesante para las empresas extranjeras (entre ellas, las mexicanas que gozan de buena salud económica).

Conclusión

La UE está en crisis, el camino será muy largo y difícil para empezar de nuevo el proceso de construcción y de cohesión social y económica. En el peor de los casos, se podría llegar a la disolución de la UE, pero sería demasiado catastrófico imaginar que la UE pudiera llegar hasta ese punto. Hay tomar las enseñanzas lo que ha sucedido en el pasado, para salir fuertes de la crisis y más unidos. La crisis provoca a menudo cerrarse sobre uno mismo y crear un proteccionismo para resguardar la actividad económica, pero eso no es bueno para nadie, y a largo plazo es peor para un sector demasiado protegido. En este momento, las oportunidades existen y los sectores que no están demasiado afectados por la crisis podrían aprovechar de la situación para reforzar su actividad y ayudar al relance de la actividad económica mundial. La UE está en un momento clave para su futuro, que debe superar para crear un mercado sólido, protegiendo las economías de los países miembros. Esta situación de inactividad, un euro fuerte, relance económico por parte de los gobiernos, y oportunidades creadas por la falta de confianza, hacen que el momento sea bueno para acercarse y hacer negocios en el viejo continente.

Es verdad que el riesgo económico es importante es este momento y los movimientos nacionalistas no ayudan para nada a la economía, pero las instituciones financieras internacionales y europeas no dejaran a los países caer en un quiebra global. Hay que analizar bien las oportunidades, siendo prudentes en todo momento. Los ganadores (si podemos hablar de ganadores) serian los países menos tocados por la crisis, y que se encuentren desarrollados para aprovechar del letargo de los países occidentales. Esos países podrían ser los que llamamos el BRIC (Brasil, Rusia, India, China), pero también los nuevos miembros del G8, que ahora se denomina el G20 (del cual hace parte México). La crisis ofrece a esos países y a sus empresas una oportunidad de desarrollo fuerte y de presencia en uno de los mercados más importantes del mundo. Nadie sabe cuánto tiempo durara esta crisis, pero lo que está claro es que sólo las inversiones y desarrollo de los intercambios comerciales podrían mejorar la situación actual.


Damien Le Papillon
Consultor Francia
CLH International
lepapillon@clh-international.com
www.clh-international.com

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